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El Valle de la Paciencia
Agosto de 2026

II.

Desde el punto de vista de Ecoflora, promotora del establecimiento de una hectárea de jagua por familia, y empresa ancla dentro de la cadena de valor del colorante azul, se era consciente de la importancia de traspasar el “valle de la paciencia” para alcanzar la etapa de cosecha y suministro de la fruta a la compañía. Por tratarse de una especie nueva dentro de los sistemas productivos de la región del Magdalena Medio, una iniciativa sin tradición técnica ni de mercado, el asunto era aún más apremiante.

Las estrategias para mantener el interés de los propietarios durante los cuatro años que dura el crecimiento y desarrollo de la especie privilegiaron el mantenimiento de la asistencia técnica directa, la suscripción de acuerdos de compra de la fruta, la continuidad del esquema de pagos por servicios ambientales Banco2 -en donde cada familia recibía un pago mensual a cambio de conservar los remanentes de bosque existentes en sus predios, pago que se concebía como el suministro del capital para llevar a cabo las labores de mantenimiento de los lotes (desyerbas y limpias)-, la entrega a crédito de insumos agropecuarios (fertilizantes) en un contexto en donde no existe un mercado regional de insumos agropecuarios, y la realización de reuniones y talleres en temas diversos tales como empoderamiento de género y educación financiera. De esta manera se mantuvo vigente la dinámica de las visitas y las reuniones, en otras palabras, mantuvimos una conversación permanente con los productores, manteniéndolos informados sobre los ires y venires del proyecto del colorante azul.

Un esfuerzo tan extendido requirió la vinculación de múltiples instituciones complementarias al proceso, la cooperación internacional (suiza e inglesa) y la corporación autónoma regional CORNARE fueron los ejemplos más evidentes. Si bien ellos suministraron parte del recurso requerido por la inversión en acompañamiento, su articulación con el interés de largo plazo de Ecoflora se convirtieron en el mecanismo virtuoso de su impacto sobre la motivación de los campesinos y ganaderos. De una parte, los pagos por servicios ambientales y de otra el flujo de talleres, reuniones y vistas a predios fueron la plataforma para mantener la conversación activa mientras los cultivos mantenían su lento desarrollo. El objetivo central fue sostener la interacción en el interior de la cadena de valor facilitando los procesos de manejo y mantenimiento de los lotes.

El éxito del proceso de puede medir por el mantenimiento de sus niveles de cobertura expresada en número de familias vinculadas: de 104 familias inicialmente inscritas 93 han mantenido su interés en el proceso mediante el cuidado de sus lotes y la participación en las diferentes actividades citadas.

De esta manera la incertidumbre de los productores frente al mercado del colorante azul se ha visto equilibrada con la presencia permanente de la compañía son su mensaje de resiliencia y compromiso.

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