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Diferencias entre lo rural y lo urbano
(Parte 2 - Final)

Lo rural y lo urbano.jpeg

II.

Esta característica itinerante me ha permitido conocer las características de cada estilo de vida, lo rural y lo urbano.

Vista desde la dinámica urbana, la vida rural es idílica y pausada, silenciosa y tranquila. Se llega fácilmente a una idealización de la ruralidad por contraste con la vida agitada, intensa y ruidosa de la ciudad. El entorno rural se caracteriza por la tranquilidad, pero a la vez por la monotonía de sus horas y días. Las agendas de trabajo están definidas por los ritmos de la tierra, las cosechas y los periodos de siembra, asuntos todos pausados y previsibles. Dada la monotonía de los días y su previsibilidad, la vida rural tiende a ser profundamente conservadora.

 

Visitados por descanso o vacaciones, los entornos rurales se nos aparecen a los habitantes de las ciudades bienhechores, ignorándose la inclemencia de su entorno. La cotidianidad rural tiene lugar bajo el sol o la lluvia, aspecto que la vida urbana minimiza al transcurrir principalmente bajo techo, en ambientes en ocasiones climatizados, sin el asedio de moscas e insectos. En el campo, un aguacero interrumpe el fluir de las actividades, en contraste la ciudad no detiene su dinámica por la alternancia del calor o la lluvia. De otra parte, como la otra cara de un mismo fenómeno, es común encontrarse con cierta idealización de la vida urbana por parte de las familias rurales, muy incentivada por los mensajes y series que se consumen con la llegada de los medios de comunicación al campo.

 

La vida económica de la ciudad, determinada por la industria y las empresas prestadoras de servicios, con ciclos productivos cortos, define un marcado contraste con la vida en el campo, determinada por la agricultura, la ganadería y la silvicultura con ciclos productivos largos.

 

La movilidad es difícil en lo rural dadas las distancias y las limitaciones de medios de transporte y vías (rutas y horarios limitados). La visita al centro urbano cercano (para mercar, la realización de diligencias o la visita a parientes y amigos) tiene por lo general lugar durante los fines de semana por lo que los domingos son el día de mayor dinámica en los poblados, permaneciendo en cierto adormecimiento el resto de los días. Ahora, como una innovación reciente, es común sin embargo la irrupción de la motocicleta como vehículo de transporte veredal y familiar, lo cual ha dado dinámica al ir y venir de personas.

 

Esta condición general de incomunicación y aislamiento de lo rural se ha visto afectada profundamente por irrupción de los medios masivos de comunicación (televisión, internet, redes sociales) los cuales han favorecido un imaginario idealizado de la vida urbana entre las familias rurales.

 

En la ruralidad campesina la vida familiar tiende a ser cerrada, concentrada sobre sí misma, en ocasiones endogámica. El sustento económico de la vida campesina se basa en la propiedad de la tierra y los medios de producción, por lo que el lugar de trabajo es la propia tierra. El jornaleo ha venido a cambiar dicha situación al conllevar la movilidad de la mano de obra: al no poder la familia campesina absorber la nueva mano de obra de los hijos, las personas viajan (facilitada por la irrupción de la motocicleta) a otras unidades productivas bien sea para jornalear o incluso ser asalariados allí donde este mercado esta desarrollado (por ejemplo, floricultivos). En lo urbano la figura del asalariado conlleva la movilidad de las personas a lo largo y ancho de la ciudad desplazándose hacia sus sitios de trabajo distantes de sus lugares de residencia.

 

Dentro de esa amplia movilidad urbana las personas transitan entre contextos y organizaciones diversas (las empresas y la familia) desarrollándose habilidades de adaptación y flexibilidad. Dentro de la ruralidad campesina las personas pasan toda su vida en un único contexto, la familia.

Junio de 2026

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