
Diferencias entre lo rural y lo urbano (Parte 1)
I.
Ir y venir de la ciudad al campo ha sido una de las constantes de mi vida, en un primer momento durante mis largos periodos de vacaciones de mi niñez y luego como un estilo de vida laboral.
La primera figura que me enseño sobre esta condición fue mi abuelo quien viajaba semana tras semana entre la ciudad (Medellin) donde vivía su familia y su finca «La Mariela» en el suroeste antioqueño, fuente generosa de todo su patrimonio. Era común entonces verlo viajar desde el lunes o martes para regresar el sábado lleno de frutas y verduras (frutas de estación, plátanos y bananos, naranjas, limones, yucas, mangos y otros frutos de su tierra) que repartía entre las familias constituidas por sus hijos. Mi casa en particular era el centro de distribución de dicha remesa por lo que los sábados en la noche y el domingo era cotidiano la visita de mis numerosos tíos en plan de recogida. Llegaban al garaje de mi casa en el tradicional barrio Prado en Medellin en donde previamente había sido separada en ataos la remesa traída.
El estilo de vida de mi abuelo fue entonces el modelo sobre el cual posteriormente construiría mi vida profesional. De joven él vivió de forma permanente en sus fincas con su numerosa familia. A medida que ésta creció desplazaron su lugar de residencia a Medellin para atender las crecientes necesidades de educación y desarrollo profesional de sus hijos, atraídos por la oferta de servicios y oportunidades de una joven urbe en pleno desarrollo.
Este estilo de vida conllevó grandes dosis de ausencia de mi abuelo en la crianza de sus hijos, y la queja de escasa presencia que alguna vez escuche de alguno de mis tíos.
De niño pasaba mis vacaciones en la finca de mi abuelo y cualquier otro momento que mi vida escolar me lo permitiese. Alli aprendí el gusto por la vida rural, jugando ajeno a las responsabilidades de los adultos y bajo los privilegios de formar parte de la familia propietaria de una hacienda con su larga serie de peones, mayordomos y caseros a nuestro servicio.
Posteriormente, queriendo seguir con los pasos de mi abuelo me decido por estudiar zootecnia la cual me lanzaba a la vida rural como mi espacio laboral. Si bien nunca he ejercido la profesión si he mantenido estrechos vínculos con las comunidades y poblaciones rurales como el lugar de mi desempeño profesional. En ocasiones pase largos periodos de vida en el campo, pero en general siempre he estado inmerso en una dinámica de ir y venir.